PSICOLOGÍA
COTIDIANA por Rudy Daini
UNO Y UNA BUSCAN PAREJA.
Hoy en día
proliferan las páginas en internet dedicadas a encontrar parejas. Registrarse
lleva nada de tiempo y en un plis-plas ya uno se encuentra en circulación. Sin
embargo, aún persiste la costumbre, más hacia las aldeas y pueblos, que los
chicos y chicas esperen con ansias la llegada de las ferias y las verbenas para
ponerse su mejor gala y buscar al amor de su vida. En las ciudades siguen
siendo frecuentes las parejas surgidas de los compañeros de estudio o de
trabajo. También, las que se conocen en los “botellones”, discotecas o fiestas
privadas. En muchas comunidades la figura de la casamentera ha sido fundamental
para facilitarles las cosas a aquellas personas más retraídas o aisladas
geográficamente. Con un lleva y trae de información, las más de las veces
“acomodada” por la celestina, los candidatos se predisponen favorablemente
hasta caer en las manos de cupido. Este “intermediario amoroso” no sólo
facilita, como cualquier aplicación en la red, el encuentro entre personas,
sino que sin querer queriendo logra éxito porque actúa en el mundo psicológico
de la persona.
UNO y UNA
no se conocen y cada uno por su lado anda buscando una compañía. Independientemente
del método que decidan emplear y la actitud que asuman, decidida o más bien “como
el que no quiere la cosa”, los acompañan en sus propósitos las historias de
vida de cada uno. Nuestro potencial lleno de cualidades, destrezas y buenas
disposiciones, nos conduce con acierto a lograr los objetivos que nos hemos
propuesto. Sin embargo, son nuestras limitaciones y deficiencias las que
intervienen de manera subrepticia y decidida en este asunto de formar pareja.
Buscamos a nuestra “media naranja” porque no nos sentimos completos y sin
percatarnos de ello ponemos en “el otro” la responsabilidad de hacernos
felices. Con esta base, el futuro de cualquier relación se hace muy incierto.

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