PSICOLOGÍA
COTIDIANA por Rudy Daini
MAS VALE SOLO QUE ENAMORADO
UNA prefiere vivir aventuras y no
establecer relaciones formales. Le fastidian los compromisos. Eso de tener que
rendir cuentas o cuidar de la sensibilidad del otro para ella es una verdadera
calamidad. Una y otra vez, UNA ha ido
detrás del chute hormonal que dan los encuentros nuevos o casuales. Los exprime
al máximo y cuando dejan de darle “nota”, los abandona. Esta ha sido la
constante de UNA a través de los años. Ni los hijos que tuvo a pesar de sus
andanzas, han podido persuadirla de establecer un hogar. Hoy en día UNA sabe
que la belleza física se le acaba y anda con más prisa para vivir intensamente.
Ya no le importa “el qué dirán” y está dispuesta a cualquier cosa con tal de
alcanzar sus objetivos.
UNO es uno de aquellos hombres que se
quedaron prendados de la falda de la mamá. Detrás del aspecto varonil y la
seguridad profesional, UNO siempre necesitó apoyarse en una figura femenina
para resolver las nimiedades de la vida. Para él las mujeres son medios de
satisfacción sexual o “extensiones maternales” y aún no sabe verlas como
compañeras de vida.
Por cosas de la vida, UNO y UNA se
encontraron en una fiesta y, como ha de suponerse, de inmediato se fueron a la cama.
Los encuentros llenos de pasión fueron aumentando y con ellos “algo” inesperado
fue apareciendo. Con el pasar de los días las chispas, como de costumbre,
fueron apagándose, pero a pesar de ello, “ese no sé qué” los tomó desprevenidos
e intentó quedarse.
UNA ya se encuentra lejos de aquel
corazón. Su mente se las ingenió para encontrar la escusa adecuada. Lo mismo
hizo UNO. Hoy en día ambos, cada uno por
su lado y con el mismo guión de vida, mantienen, sin reconocerlo abiertamente,
un grato recuerdo de aquella experiencia que ofreció “algo que pudo haber sido,
pero no fue”.

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